Cada 16 de octubre, el Perú conmemora el Día Nacional de la Persona con Discapacidad. Sin embargo, para más de 3.2 millones de peruanos —el 10.3% de la población— la fecha es un recordatorio de que la inclusión real sigue siendo una asignatura pendiente, especialmente en el ámbito laboral. La indiferencia empresarial no solo limita el talento, sino que perpetúa una brecha estructural que frena el desarrollo del país.
La realidad laboral: talento fuera del mercado.
Las cifras son contundentes. Aunque el 42.5% de las personas con discapacidad forma parte de la Población Económicamente Activa (PEA), solo el 40% de ellas logra acceder a un empleo. Esto significa que seis de cada diez personas con discapacidad en edad de trabajar permanecen fuera del mercado laboral. La tasa de actividad laboral se sitúa en 28.6%, muy por debajo de los estándares de países de la OCDE, donde oscila entre el 45% y el 55%.
Cuadro 1. Participación laboral de personas con discapacidad en Perú (2024-2025)
| Indicador | Porcentaje |
|---|---|
| Población con discapacidad en edad de trabajar | 100% |
| Forman parte de la PEA | 42.5% |
| Acceden a un empleo (de los que están en PEA) | 40% |
| Tasa de actividad laboral | 28.6% |
Fuente: Horizonte Laboral (2025), con base en el INEI, CONADIS y la OIT.
Inclusión en las empresas: una cuota que pocos cumplen.
La Ley N.° 29973 establece que las empresas privadas con más de 50 trabajadores deben contratar al menos un 3% de personal con discapacidad, mientras que las entidades públicas deben alcanzar el 5%. No obstante, el cumplimiento es marginal. En 2024, solo 248 empresas privadas cumplieron con la cuota, mientras que 1,541 incrementaron su proporción de trabajadores con discapacidad sin alcanzar la meta legal.
La proporción de empresas que alcanzan la cuota apenas pasó del 1.2% en 2021 al 3.1% en 2025, a pesar de que el universo de empleadores obligados creció de 6,575 a 7,946 en el mismo periodo. Las fiscalizaciones confirman esta tendencia: de 621 empresas supervisadas entre 2024 y 2025, 504 no cumplieron con la cuota establecida.
Cuadro 2. Cumplimiento de la cuota de empleo en empresas privadas (2021-2025)
| Año | Empresas obligadas | Empresas que cumplen la cuota | Porcentaje de cumplimiento |
|---|---|---|---|
| 2021 | 6,575 | 76 | 1.2% |
| 2025 | 7,946 | 245 | 3.1% |
Fuente: Observatorio CONADIS, con base en datos de SUNAFIL.
¿Solo un grupo minoritario? La diversidad invisibilizada.
Asociar la discapacidad a un pequeño grupo es un error. El 49.5% de las personas con discapacidad contratadas en el sector privado tienen discapacidad visual, pero también hay personas con discapacidad auditiva, de locomoción, intelectual y múltiple. De hecho, el 18.42% de las personas con discapacidad reporta tener dos o más limitaciones, y esta proporción es similar entre hombres y mujeres.
La discapacidad atraviesa todas las clases sociales y territorios. En la Selva, solo el 32.2% de las personas con discapacidad participa en la PEA, frente al 58.2% en la Sierra y al 52.1% en la Costa. En zonas rurales, el 44.1% solo ha completado educación primaria y apenas el 5.3% accedió a estudios superiores, en contraste con el 12.9% en áreas urbanas. A nivel educativo, solo el 14.9% de la población con discapacidad culminó la educación superior.
Medidas del Gobierno: avances normativos y desafíos de implementación.
El Estado peruano ha desplegado un marco normativo y programático para cerrar brechas:
- Ley N.° 29973 (Ley General de la Persona con Discapacidad) : establece cuotas de empleo, ajustes razonables y prohibición de discriminación.
- Política Nacional Multisectorial en Discapacidad para el Desarrollo al 2030: articula a los sectores del Estado para garantizar derechos e inclusión plena.
- Campaña #PorMásEmpresasInclusivas del MTPE: en 2025 llegó a nueve regiones y sensibilizó a 356 empresas; más de 1,820 compañías contrataron al menos a una persona con discapacidad.
- Fiscalización de SUNAFIL: entre 2024 y 2025 realizó 925 inspecciones y emitió 530 resoluciones de multa por 4.5 millones de soles.
- Ajustes razonables obligatorios: los empleadores deben adecuar procesos de selección, entornos físicos, horarios y herramientas de trabajo.
A pesar de estos esfuerzos, la Defensoría del Pueblo advierte que más de la mitad de las personas con discapacidad no forman parte de la PEA y que el 22% no cuenta con seguro de salud, lo que evidencia que las políticas aún no llegan a todos.
Conclusión: la indiferencia también se combate con datos y acción
La inclusión laboral de las personas con discapacidad no es un acto de caridad, sino una estrategia de competitividad y justicia social. Con solo el 3.1% de las empresas obligadas cumpliendo la cuota, el Perú sigue lejos de aprovechar el talento de más de tres millones de ciudadanos. La peor discapacidad en las empresas no es la falta de adaptaciones, sino la indiferencia ante una realidad que exige compromiso, inversión en accesibilidad y una convicción genuina de que la diversidad fortalece a las organizaciones.
Es momento de pasar del cumplimiento simbólico a la inclusión real.